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miércoles, noviembre 30, 2011

Bon Iver nos invita a visitar su mundo en imágenes

No existe regla sin excepción. Es lo necesario para confirmar la veracidad de la misma. Justin Vernon este año se erigió para ser la que confirmase aquella de que segundas partes nunca fueron buenas y en su campo personal, lo ha conseguido con creces. El homónimo disco del nombre tras el que se esconde artísticamente fue una apuesta que le salió redonda y que a muchos nos conquistó por la magia de poder trasladarnos a esos paisaje que él mismo dibujaba. Hoy en día, los tenemos visibles.

Bon Iver

Aquel lugar gélido donde nos llevaba 'Holocene' erizaba el vello ya de por sí con la preciosa composición que Vernon se sacaba de la manga. Un sitio más de los muchos a los que nos invitaba en su disco a viajar, esa guía musical que servía de motor para alzarse con un puesto privilegiado en lo que ha sido este año. Ahora, con la reedición del mismo, Bon Iver nos regala la visión de cada una de esas canciones que puedes disfrutar gracias a su canal de youtube.

Diez canciones, diez vídeos y un sinfín de sensaciones. Su preciosa portada ya hacía prever que la imagen es algo con lo que jugar y esta vez nos hace partícipes de esos pensamientos. Una inmensa sensación de libertad para poder desplazarnos sin movernos de casa. Nuestro más sincero amor a Bon Iver, el compañero de viaje que da gusto tener de nuestro lado.


      

domingo, junio 05, 2011

Bon Iver - Bon Iver (2011, 4AD)

Siempre existe la duda de porqué parar si el mundo te reclama. Suena así de egocéntrico, megalómano y ridículo, pero a veces da la sensación de que cuando tu nombre sale a la palestra lo que te rodea se llena de un halo especial. A Justin Vernon, ese hombre que hace unos años hizo que Emma fuera una de las 'personas' más envidiadas, le pasa algo parecido, aunque quizás ni él quiera darse cuenta. Tras el proyecto de Volcano Choir o la colaboración el pasado año con un artista tan distante en estilo Kanye West, el regreso con su banda titular parecía un rumor que tomaba forma y que por fin ha llegado, no más que para confirmar que el segundo largo de Bon Iver  era esperado y es uno de los trabajos a disfrutar este año

Bon Iver - 'Bon Iver'

El propio artista declaró hace unos meses que éstas eran las únicas canciones que había escrito durante estos tres años y la complejidad se hace patente en la escucha de unos títulos basados en lugares que han marcado al mismo en este período; tanto como el lugar de grabación, una clínica veterinaria modificada llegando a ser un sitio "creado" junto a su hermano que transmite esa libertad en la que sus canciones quieren moverse. Será ese arraigo folk que presenta mostrando nuevos sonidos más contemporáneos con visitas a ciudades de la mano de quien bien podría ser Sufjan Stevens ('Hinnom, TX'); será su envolvente juego de voces ('Michicant'), será el miedo que había a que ese falsete característico realizara un trabajo mediocre en un descalabro de disco; será, solo será, porque lo que es su nueva obra es un regalo para los sentidos con miradas de reojo hacia otros estilos.

Si decidiéramos nombrar una pieza, un hilo conductor que marca el núcleo del trabajo, nos quedaríamos con 'Holocene', una emocional composición que planea empujada por una exponencial sensibilidad salida de las caricias a la guitarra y que deja ver en ese vuelo como el disco vira hacia ritmos de otra índole como el uso de eclesiásticos sintetizadores en su -gran- adelanto 'Calgary', el paseo por la nebulosa de los 80 con el saxofonista Colin Stetson en 'Beth/Rest' -posible descosido en la totalidad del álbum-, o ese rompedor inicio donde 'Minnesota, WI' se erige como una de las composiciones que dice mucho con muy poco. Hay hueco para evocar en una sola pista ('Towers') a varias bandas como Wilco en las guitarras finales o Sam Roberts Band e incluso compañeros de sello como Samuel Beam o resquicios de Tunng; se deja sitio para retomar las sensaciones de su primer largo en 'Wash' o 'Perth'. Pero si para algo hay espacio es para dejar fluir el talento que Vernon derrocha a cada corte que escribe pese a que, esta vez, más que envidiarla echemos en falta cierta sencillez mágica que el regalo para Emma tenía, agravio que siempre existirá ante un debut tan grande y sobre todo, ante una continuación que busca quitar ramas con las manos de un compositor que sabe tomar las decisiones idóneas para ver la luz a nuevos caminos.